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    Javier Raygoza Munguía
    Director del semanario PÁGINA Que sí se lee!
    de la Ribera de Chapala

    Un Encuentro con...

     

     

     

    El Señor Cura

     

    Don Raúl Navarro Ramos 

     

     

     

    Por el Prof. Ricardo Vidrio Oliva/PÁGINA Quie sí se lee!

     

     

     

    (Tercera Parte)

     

     

     

    El P. Raúl Navarro se presentó en Chapala el sábado 7 de octubre de 1944, donde lo recibió con gran alegría el Sr. Cura Don Antonio de Alba, quien lo mandó al pueblo de Santa Cruz donde lo hospedaron Don Cruz y su esposa Chayo. Como pudo, y encomendándose a Dios, se puso en contacto con algunas personas como Lupanita Pulido, encargada del Templo y con Felipa Raygoza Presidenta del Catecismo. La respuesta de la gente fue notable porque ya tenían 3 años sin misas del domingo e inmediatamente organizó una breve reunión con catequistas y personas de otras asociaciones, que estaban ansiosas de atención a falta de sacerdote. Se hizo un pequeño plan; Catecismo, Viernes Primeros y Señoras de la Asociación Católica sin faltar la protección del Sagrado Corazón de Jesús que pedían fuera los Viernes Primeros a una hora temprana. Se tenían que resolver algunos problemas para que hubiera participación y el primero era que la misa debía empezar a las 6 de la mañana, porque la gente tenía que llevar su nixtamal al único molino y llevar su cántaro de agua a la única llave. El Pbro. Raúl Navarro se levantaba a las tres de la mañana para salir a caballo y estar a las 4 para iniciar el confesionario a las 5 y misa a las 6 de la mañana con una magnífica respuesta.

     

     

     

    En Chapala durante dos meses lo hospedó el Sr. Cura de Alba en el curato y le encargó las Congregaciones, Conferencias del Refugio, el Grupo de Jóvenes, Misa diaria en la Parroquia a las 8 con confesiones una hora antes, la Adoración Nocturna y misas los domingos a las 10 en la Parroquia y a las 12 en la Capilla de Lourdes. Pronto las asociaciones y encuentros aumentaron notablemente llegando a tener hasta 500 miembros en la Congregación, cerca de 100 Refugianas y más de 100 Congregantes. Tuvo muy buena respuesta los Viernes Primeros, las vísperas y el confesionario.

     

     

     

    A los tres meses de su llegada salió de vacaciones el Sr. Cura de Alba y el P. Raúl se encontró con una situación semejante a la de Puente Grande, pues la primaria sólo llegaba hasta 4to. Grado. Al regreso del Sr. Cura se pusieron de acuerdo para superar este problema y se promovió el Colegio de Niñas trayendo a las Religiosas Carmelitas y apoyando a la abnegada y generosa Madre Felicitas Zaragoza para fundar la Academia. El P. Raúl buscó un Maestro de iguales cualidades para los niños que fue el Profesor José Concepción Tostado conformándose el grupo de maestros con el apoyo de Carmen Jiménez, Pachita Rivera y Teresa Gómez entre otras. Pero había que resolver el problema económico, conseguir muebles y el pago de los maestros.

     

     

     

    Asistiendo a las sencillas serenatas de la Antigua Banda de Chapala, fundada por su celoso patrocinador Lic. Pablo Caraveo Suárez en 1920, con tristeza encontró el Sacerdote que sólo tocaban unos pocos elementos, mientras que otros paseaban entre la gente e iban a las tiendas para pedir ayuda. Sarcásticamente algunos les decían que les daban, no para que siguieran tocando, sino para que dejaran de tocar. Viendo esta situación, se acercó el P. Raúl para ofrecerles algún apoyo y acordaron reunirse para conocer a fondo el problema de la banda que comenzaba a desbaratarse. En esa reunión se propusieron dos cosas; buscar un maestro competente, y arreglar los instrumentos que estaban en muy mal estado. Don Miguel Siordia, que encabezaba el grupo, propuso procurar al Maestro José Navarro originario de Poncitlán, que ya en otras ocasiones los había atendido con acierto, e inmediatamente se dieron prisa a procurarlo. Ciertamente se le localizó, pero por desgracia padecía de arraigada enfermedad del alcoholismo y se encontraba en plena miseria con 6 hijos. Él se atendía según sus posibilidades en la Parroquia de la Santísima Virgen del Rosario, patrona de Poncitlán, a quien prometió dejar el vino si se le presentaba alguna oportunidad de trabajo fijo, sin importar el sueldo, sólo tener dónde vivir y algo para comer. Acordaron que se viniera a Chapala, y en 1945 llegó en una condición muy limitada. Se alquiló una casa vieja por la calle Degollado propiedad de una familia Vallín, se le consiguieron colchonetas, algunas sillas y loza, ofreciéndole un sueldo de 200 pesos mensuales. Se hizo la reunión con los músicos quienes empezaron a integrarse, aunque algunos tenían años que no se ocupaban de la música, pero con conocimientos muy aceptables. Se formó el Comité de Administración formado por el P. Raúl Navarro, Miguel Siordia, Luis Aguirre y los Hermanos Leopoldo y David Monraz. Se arreglaron los instrumentos, y el Maestro se entregó de lleno con gran entusiasmo y competencia, iniciándose los estudios diariamente de 8 a 10 de la noche y después de seis meses de intenso estudio, se dieron las primeras serenatas con 29 elementos que lograron integrarse y para sorpresa de los habitantes. El progreso fue notable al grado de que se empezaron a tocar obras de gran calidad como Rigoleto, Danubio, Poeta y Campesino, Traviata y otras, impresionando al Sr. Cura Don Antonio de Alba quien no creía que se trataba de la Banda de Chapala.

     

     

     

    Después de varios meses y viendo que el maestro no tenía ocupación en el transcurso del día, se le propuso mejorarle el sueldo si trabajaba con niños usando por lo pronto los mismos instrumentos. Hubo una respuesta generosa por parte de padres de familia y niños iniciándose los estudios. Después de un año de trabajo, en 1946 nació lo que sería la Gloriosa Banda Niños Héroes. Se estrenó el Día de las Madres con un repertorio sencillísimo; Las Mañanitas, Las Tapatías y María Bonita. Llevaron mañanitas a sus mamás y a otras señoras que se los solicitaron.

     

     

     

    El número de alumnos creció notablemente y después de otro año de trabajo, entusiasmo y dedicación, la banda se superó extraordinariamente de tal suerte que, en el año de 1947, en el primer centenario de la muerte de los Niños Héroes y en el Cine Edén propiedad de Juan Enciso, católico ejemplar, la Banda se consagró con este nombre siendo Presidente Municipal Don Rafael Cuevas.

     

     

     

    Muy célebres y emotivas fueron las visitas a la Ciudad de México. En forma providencial y sorprendente, vino un grupo de visitantes de Tultepec Estado de México, famosa población de pirotécnicos, y al ver en la plaza al grupo de músicos, sus edades, y la calidad de sus interpretaciones, se pusieron en contacto con el P. Raúl Navarro y se realizó un contrato para las Fiestas Patronales de ese lugar, en honor a Santa María Magdalena. En ese viaje fue impresionante la procesión visitando la Basílica de Guadalupe, donde fueron recibidos nada más que por el Abad de la Basílica que era originario de La Barca Jalisco, y a quien le simpatizaron tanto por sus edades y ejecuciones, que los hizo subir al Presbiterio celebrando el P. Raúl Navarro. Todo esto dio gran fama a la Banda Infantil. Esta celebración se repitió por varios años y fueron invitados a tocar nada menos que en el Conservatorio Nacional, en el Colegio Latino Americano y posteriormente en el salón de estudio de la Sinfónica de Marina que dirigía el Maestro Jalisciense Estanislao García, quien aceptó como miembros y mascotas a dos de ellos; Clemente Sanabria y Jesús Navarro. Clemente Sanabria, por su dedicación y competencia, ingresó a la Orquesta Sinfónica Nacional, y en un Concierto de Gala le tocó ejecutar Trombón Solista bajo la dirección de un Director Huésped francés, quien al terminar lo felicitó señalando que, según su opinión, el era uno de los Trombones Solistas más destacados a nivel mundial, comentario que apareció en una nota publicada en el Excelsior. Fueron protectores valiosos para Clemente Don Margarito Urban, Sra. Lucina Montoya y la Señora Mariquita quien lo hospedó por largo tiempo. Cuando se trataba de elegir al Trombón Solista de la Sinfónica de México se realizó un concurso en el que participaron tres aspirantes entre los que se encontraban Clemente y el que había sido su Maestro. Cuando este último se dio cuenta que Clemente concursaba dijo; «le cedo el lugar porque me será difícil superarlo».

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