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    Javier Raygoza Munguía
    Director del semanario PÁGINA Que sí se lee!
    de la Ribera de Chapala

     


    El Señor Cura

     

    Don Raúl Navarro Ramos 

      

     

     

     

    Por el Prof. Ricardo Vidrio Oliva

     

     

     

     

     

    (Segunda Parte)

     

     

     

     

     

    Su Ordenación Sacerdotal  

    y su Primer Destino Como sacerdote 

     

     

     

     

     

     

     

     

    Aquel grupo de aproximadamente 20 seminaristas al que pertenecía el joven Raúl, tuvo como maestro al Pbro. Jesús Navarro de la Torre quien es considerado como uno de los mejores maestros en la historia del seminario. En este grupo se encontraba Juan Pérez Vizcaíno, que era originario de San Gabriel y quien, sin haber dado muestras de ser un alumno de talento brillante, después de salir del seminario, se dedicó a la literatura llegando a ser nada menos que el famoso Juan Rulfo cuyas novelas, El Llano en Llamas y Pedro Páramo, han sido traducidas a todos los idiomas y se le han dedicado numerosos centros educativos con el seudónimo de "Juan Rulfo".

     

     

    La primera etapa de sus estudios en el seminario la realizó en el anexo de San Martín y a él le tocó intervenir para que se alquilara, y después se comprara la cuarta parte de la manzana anexa a San Martín donde se inició el Nuevo Seminario Mayor, el curso de Teología y Filosofía, donde terminó sus estudios. Actualmente este edificio lo ocupa Cáritas y un Centro de Movimientos Apostólicos.

     

     

    Por el año de 1940 le tocó colaborar en los inicios de San Juan Bosco con el Pbro. Juan Correas, hombre visionario que inició la construcción del templo que después de Catedral y El Expiatorio sería el más grande y en donde también colaboró una sencillísima mujer de gran corazón conocida con el nombre de Santitos, quien movía con su familia el catecismo y las kermeses.

     

     

    Antes de ordenarse le tocó ser Prefecto de la Congregación y Presidente del Apostolado del Sagrado Corazón del Seminario.

     

     

    Su ordenación sacerdotal se realizó en la Catedral de Guadalajara, el Sábado de Gloria del 24 de Abril de 1943 a las 7:00 horas, siendo 18 los ordenados entre los que se cuentan los Sres. Obispo Antonio Sahagún, Carlos Quintero y Adolfo Hernández quien fuera entusiasta promotor de las causas de por lo menos 20 mártires.

     

     

    El 15 de Agosto de 1943 el Pbro. Raúl Navarro llegó a la Parroquia de Puente Grande siendo Párroco el Señor Cura Don Martín Aguilar y recibiendo una benévola acogida. Le tocaron como primeras impresiones de sacerdote nuevo las Congregaciones Marianas, los Catecismos de los Ranchos y las conferencias del Refugio. Con el permiso del Señor Cura y con el auxilio de las Señoritas Juanita, Marina y Aurora Velasco, fundó la Escuelita de la Parroquia con nociones de quinto y sexto grado que a él le correspondía impartir, puesto que en las escuelas oficiales sólo se llegaba hasta el sexto grado. Fundó la Conferencia de San Vicente en donde conoció la Adoración Nocturna que le causó honda impresión por el fervor, la valentía y constancia de los adoradores. Formó un sencillo coro de niños con la ayuda de los organistas Jesús Arellano y Alberto Campos. Fue testigo del impresionante traslado de los restos del Párroco anterior Sr. Cura Don Estanislao Lupercio. Los fines de semana iba a ayudar a El Salto y a atender las Haciendas del Castillo que hoy son un gran conjunto industrial. La Patrona de El Salto es la Madre Admirable, una devoción francesa traída por los dueños de las fábricas de Hilados y Tejidos que eran movidas hidráulicamente por la imponente cascada de El Salto de Juanacatlán, que se formaba con las corrientes del Río Lerma. Al frente de esta vicaría se encontraba el célebre y valiente Vicario Fijo Don Rafael Gómez Parra, quien se enfrentó al radicalismo comunista del sindicato logrando que su Imagen Peregrina entrara a las fábricas contra la voluntad de los líderes. Al Pbro. Raúl Navarro se le encomendó el Catecismo para jóvenes con muy escasa respuesta debido a que los líderes tenían dominados a los obreros. Sin embargo pudo lograr la Organización de la Adoración Nocturna. Por su parte el Pbro. Gómez Parra, Vicario Fijo, se entregó con una respuesta inusitada a la organización de las Fiestas Patronales, la construcción del nuevo Templo en pura roca viva y la Gran Misión predicada por los Franciscanos logrando poner la Cruz de la Misión al centro del Nuevo Panteón.

     

     

    Entre los vecinos de El Salto y Juanacatlán, poblaciones que sólo separaba el curso del Río, existía una gran rivalidad y al enfermarse de tifoidea el Señor Cura de Juanacatlán Don Severo Jiménez, el Sr. Arzobispo Garibi Rivera dispuso que el Pbro. Raúl Navarro se hiciera cargo de la Parroquia, quien al acudir al Sr. Cura que se llevaban grave a Guadalajara para preguntarle que podía hacer, este le contesto; "haz lo que puedas, todo queda a tus órdenes".

     

     

    A su corta edad e inexperiencia se quedó al frente de la Parroquia recibiendo el apoyo de las hermanas ya mayores del Señor Cura Jiménez Trini y Mariquita, quienes atendían el aseo de su ropa y su comida, además de los sirvientes Apolinar y Sixta con su hermana Dalia, gente muy sencilla que lo trató con gran caridad.

     

     

    El joven sacerdote inició su servicio con la organización de la Cuaresma, Bendición e Imposición de la Ceniza y las tandas de ejercicios, todas muy concurridas. Esta respuesta tan entusiasta fue considerada por el Presbítero como una obra de Dios.

     

     

    En la organización de la Semana Santa, cuya Liturgia se hacía difícil superar, se presentaron dos fervorosos varones que en años anteriores auxiliaban al Señor cura; Jesús Bernal y Pancho Serna, quienes le prestaron una ayuda muy valiosa.

     

     

    En contra posición a este fervor tan señalado, se presentaban las fiestas de Carnaval en un ambiente desordenado de bailes, orquestas, Reinas etc. todos temían que el ambiente fervoroso de Cuaresma y Semana Santa fuera a desviarse, más con un exhorto del sacerdote y para su sorpresa, nadie concurrió a los eventos del Carnaval que ante el fracaso rotundo se retiraron cantantes, orquestas y terrazas. Pero más sorpresivo y sentido fue el acto de humildad de las Reinas de Carnaval que con sus familiares fueron a pedir perdón. Ante estos actos que eran considerados obra de Dios, se impulsó más el confesionario hasta altas horas de la noche durante toda la Cuaresma. Muy notable y de grata impresión para el joven sacerdote fue que, al hacer la invitación a señoritas y jóvenes para la compostura del monumento del Jueves Santo, las mismas reinas fueron a ayudar para los arreglos. Estos acontecimientos se convertirían en factor de reconciliación entre los de Juanacatlán y El Salto y eran motivo de alegría para el Pbro. Raúl Navarro quien sentía en todo esto la fuerza del Espíritu Santo, dejando en su corazón un recuerdo imborrable como el de la Señorita Susana Vallín, una Alma de Dios a quien cariñosamente llamaban "Chana". Ella era devotísima de La Inmaculada y no permitía que el P. Raúl faltara a celebrar a su fiesta que la tenía el 8 de Enero en su tierra, pequeño Rancho a 3 kilómetros de Juanacatlán.

     

     

    Luego de pasar un año exacto de su estancia, durante el mes de sus vacaciones, partió el 16 de Agosto de 1944 a Culiacán Sinaloa a suplir a su tío el P. Antonio Ramos. A su regreso tuvo que mandar por sus cosas a Puente Grande donde ocupaba una pieza en una casita cercana al templo propiedad de Don Jesús Navarro, donde lo atendía la cuñada de Don Jesús Luisa Días, Hija de María muy ejemplar, ya de edad avanzada pero con gran caridad. La razón, era una disposición del Sr. Garibi para que se fuera de inmediato a Chapala porque el Señor Cura tenía 3 años sin ayudante

     

     

     

     

     

     

     

     

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