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    Javier Raygoza Munguía
    Director del semanario PÁGINA Que sí se lee!
    de la Ribera de Chapala

     

     


    CAPÍTULO I
    CHAPALA ACTUAL

     

    Chapala de 1954 

    Si con toda propiedad decimos que México es uno de los países más hermosos del mundo, rico en paisajes y bellezas naturales; con no menos verdad decimos también que Chapala es uno de los lugares más hermosos de México y la joya más bella del estado de Jalisco.

     

     

    El paisaje

     Viniendo de Guadalajara por su ancha y hermosa carretera después de haber recorrido 39 kilómetros hacia el sur, llega el viajero a Ixtlahuacán de los Membrillos, donde termina el valle en que está asentada Guadalajara; se sube al cerro de Ixtlahuacán y en una de las vueltas de la cumbre se descubre el risueño panorama de Chapala. 

    Enmarcado en el azul del cielo se ve un cordón interminable de montañas que limitan el cristal de las aguas del Lago. De entre las aguas emergen las dos grandes islas, de Mezcala y de Los Alacranes.

    En el fondo del paisaje terrestre, antes de llegar al lago, como punto objetivo más interesante aunque diminuto, se ve a lo lejos el cerrito de Sn. Miguel, y recostado en su falda entre las frondas de los árboles un risueño caserío, del que sobresalen las blancas torres de su parroquia, que tiene un cierto parecido, aunque en pequeño, a las de la Catedral de Guadalajara. 

    En la ribera del otro lado de la laguna, como a 30 o más kilómetros de distancia, se alcanzan a ver los pueblos de Tizapán, Sn. Luis Soyatlán, etc., y por el lado oriente las mismas montañas se pierden en el agua que hace horizonte. 

    A la vez, quien va por la carretera que pasa por el lado sur del Lago divisa enfrente, como casitas de juguete, como unos artísticos «nacimientos», los pueblos de Chapala, Ajijic, San Juan Cosalá y la cordillera de altas montañas de cuya falda estos se asientan.

     

    La población

    Después de caminar 10 kilómetros de carretera desde Ixtlahuacán y bajar la montaña que le sigue, llega el viajero a la risueña población de Chapala, de unos 5,000 habitantes, recostada en la ribera norte del Lago a una altura de 1,650 metros sobre el nivel del mar, con un clima apacible y delicioso que se disfruta casi igual todo el año; ha sido siempre famosa por sus bellezas naturales, pero sobre todo por su Lago, que lleva su mismo nombre y es el más grande de la República. Mide 80 kilómetros de oriente a poniente por 25 de norte a sur y su profundidad es de 12 metros más o menos, aunque es estos últimos años se le ha reducido notablemente. 

    La carretera, al llegar al puente que está en la orilla de Chapala se divide en dos anchas avenidas por medio de un camellón con arbolado, y continúa así hasta llegar a la Laguna. Ahí hay una glorieta, de la que sigue en línea recta el muelle, que se adentra en el vaso de la Laguna. 

    Limitando al pueblo corre un ancho malecón de oriente a poniente, y al lado derecho de la carretera está la playa de arena fina en donde atracan las lanchas y que sirve de balneario, cuando la Laguna está en su nivel normal. (1).

     Al lado izquierdo hay un amplio paseo con pasto y árboles de sombra (aunque pequeños por ahora) limitado por una barda de cal y canto que sirve de límite a la Laguna y que se extiende, con su respectivo terraplén, hasta la antigua estación del ferrocarril.

     Una cuadra antes de terminar la carretera tiene esta una ramificación hacia la derecha: es la excelente carretera que va de Jocotepec (26 kilómetros) para entroncar ahí con la que va de Guadalajara a México.

     Ceñido por el ángulo recto que forman estas dos carreteras queda el hermoso cerrito de San Miguel (de unos cien metros de altura, cubierto de arbustos y con una cruz en lo alto).

     Fuera del dicho ángulo y en su derredor queda la población de Chapala.

     En la avenida principal y al pie del cerrito indicado queda la Presidencia Municipal, enfrente están la plaza de armas y el mercado.

     En la cuadra siguiente queda el templo Parroquial, que antes fue, con su convento franciscano, el último edificio, para seguir luego la Laguna. En la cerca de enfrente están los grandes hoteles.

     

    Su población

    Formando una escuadra que abraza el cerro, su forman dos barrios, el de El Ixtle o de Lourdes, que se extiende hacia el poniente por la orilla del Lago, y el Barrio Nuevo o de El Carmen, que es más populoso y va hacia el norte; los dos tienen sus propias capillas dedicadas a la Santísima Virgen en las devociones antes dichas. Todavía en la falda misa del cerro de San Miguel hay otro pequeño barrio que es conocido con el nombre de Barrio Alto, todo él poblado de casas de familias pobres pero que gozan del mejor clima y los paisajes más hermosos.

     Cuenta la población con un baño de aguas termales, sulfurosas y radioactivas, muy benéficas y saludables.

     Las casas de verano de personas acomodadas, y que están casi todas a la orilla de la Laguna, son grandes, bien amuebladas y con deliciosos jardines; las casas de los naturales son casi todas humildes, por lo general limpias y alegres. 

    La población en general vive del turismo, tanto los dueños de hoteles (que los hay muy buenos) como los comerciantes de distintas clases, los marineros, músicos, empleados y sirvientes, etc., casi sólo quedan fuera de este marco los empleados de oficinas públicas y los agricultores, miembros de la Comunidad Agraria, que son pocos y por lo general pobres. No hay industria ninguna. El nivel cultural era sumamente bajo, pero últimamente (de diez años acá) se ha elevado bastante, al grado de ser raro ya un joven o niño analfabeta, y algunos ya tienden a cultura superior. El nivel moral, relativamente a la región, es muy bueno, el carácter de las personas es pacífico, amable y religioso.

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