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    Javier Raygoza Munguía
    Director del semanario PÁGINA Que sí se lee!
    de la Ribera de Chapala

    Naranjos de Chapalac Año de 1567

     

         En 1567 siendo gobernador del pueblo de Tlaxomulco Don Diego de Guzmán, el primer guardián del convento de Chapalac que hubo fue el padre fray Francisco Morillo; luego después de el padre fray Clemente de la Cruz, luego fray Gaspar Rodríges y su compañero Francisco Tenorio, el cual plantó los naranjos del cementerio de la iglesia.

     

     

     

         El 15 de julio de 1567 creció tanto la laguna de Chapala que inundó todo el pueblo y derribó casi todas las casas.

     

     

     

         Diciembre 30 de 1567. El cronista franciscano Antonio Tello relata que en esta fecha “hubo un terremoto” y un temblor de tierra que derribó muchas iglesias de la provincia de Jalisco y parte de la capilla mayor de la iglesia del pueblo de Chapalac”.

     

     

     

         En 1567 vino la peste o epidemia en junta con el desborde del lago de Chapala y con el temblor de tierra.

     

          A la catástrofe privativa de los pueblos chapalinos sucedió un terremoto, un cometa, un eclipse y “una grande peste de la que murieron infinitos indios.

     

     

     

     

     

    Axixic Ojos de agua caliente

     

         Por pascua de Espíritu Sancto tembló la tierra y creció la laguna de Chapalac tanto, a 15 de julio del año de 1567 que se cayeron las casas del pueblo, y a 30 de diciembre del mismo año, hubo un terremoto y temblor de tierra que derribó muchas iglesias de la provincia de Jalisco y parte de la capilla mayor de la iglesia del pueblo de Chapalac, y en San Juan Cusalán, visita de Axixic, reventaron junto a la laguna dos ojos de agua caliente, los quales hervían con tanta fuerza, que levantaban el agua muy alto y hacía mucho ruido, y los indios convertidos y aún no muy firmes en fe, estaban asombrados todos. No se sabe si consultaron al demonio o si él se les apareció y les dijo que si querían ver sosegada el agua, echasen en ella niños, y echándolos luego, parecieron; y como los niños en lengua mexicana se llaman pipiltotontin, les quedó a los ojos de agua caliente y al sitio donde están, por nombre pipilitlan.

     

     

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