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    Javier Raygoza Munguía
    Director del semanario PÁGINA Que sí se lee!
    de la Ribera de Chapala

    TRES PALABRAS AL LECTOR

     

    Por el año 1943 se presentó conmigo en el Curato de este lugar el Sr. D. José Ramírez Flores, amante cultivador de la historia que (con ocasión de un artículo titulado Chapala y su curato hasta el Siglo XVIII, que publicó ese año en el primer número de la revista tapatía llamada «ESTUDIOS HISTÓRICOS») vino a consultar el archivo antiguo de la misma parroquia; me hizo entonces varias preguntas que yo no supe contestar pero que me despertaron el deseo de investigar, y empecé a hacerlo con grande gozo mío al descubrir tesoros de verdadera grandeza, ocultos bajo el polvo de los años y del descuido propio de nuestro carácter mexicano (que no sabe estimar la grandeza de sus héroes, ni acostumbra a contar sus hazañas como lo hacen los pueblos de arraigadas tradiciones con inmenso provecho y estímulo de todos); me di cuenta de que fue este lugar escenario de grandes proezas que deben ser conocidas para ser agradecidas y glorificadas.

     

    Entonces comencé a documentarme y a conseguir y consultar libros que de ordinario no se encuentran en pequeñas bibliotecas como la mía, y cuando hube hecho esto, me pareció que era responsabilidad mía el publicar lo que había descubierto y que es desconocido para la mayoría de las personas, aunque no lo sea para los historiadores; y así empecé a hacer apuntes, a tomar notas, hasta que por fin escribí (sin técnica de historiador y sólo por los motivos antes indicados) las breves páginas que ahora me propongo dar a la imprenta, esperando que estas noticias sean bien aprovechadas por muchos.

     

    De Fr. Juan de Padilla, el primer evangelizador de Chapala, pero muerto en un lugar que es ahora de Estados Unidos, nos dice así un obispo norteamericano, Mons. Joseph L. Schlarman: «Es considerado y venerado como el protomártir de los Estados Unidos. La ciudad de Herrigton, en Kansas, ha levantado un monumento a su memoria en lugar donde es tradición que fue su martirio».

     

    Sé que en Colima se proyecta hacer un monumento al rey que gobernaba ahí cuando vinieron los españoles, de quien afirma la historia «que no se le conoció vicio ni defecto» y que fue tan valiente y buen gobernante.

     

    Sé también que en Zapopan se preparan para hacer otro tanto con el gran apóstol Fr. Antonio de Segovia, que les regaló la santa Imagen de Ntra. Señora que se venera en dicho lugar, pero... ¿quién ha pensado en tributar este honor tan merecido a Fr. Miguel de Bolonia, por quien fueron fundados o civilizados tantos pueblos, entre otros la Villa de San Juan de los Lagos y la no menos famosa de Zapopan? ¿Quién, de entre el común de las gentes, sabe siquiera que existió tal religioso, los grandes bienes que hizo, y que él mismo con especial cariño escogió este lugar para vivir sus últimos años, y aquí murió, y aquí está enterrado su cuerpo venerable? También la heroicidad de nuestros indios aborígenes, así como la fina nobleza de casi todos los españoles que conquistaron estas tierras y en ellas se quedaron; es decir, la calidad moral de los que fueron nuestros padres, nos es realmente desconocida; igual que muchos hechos hermosos y muy honrosos de nuestra historia: como las grandes acciones de nuestros insurgentes locales y la defensa de la Isla de Mezcala.

     

    Como se acostumbra decir con una expresión moderna: « ¡No hay derecho!».

     

    No hay derecho para olvidar a éste y a otros grandes personajes que aquí vivieron, que aquí actuaron, que con su sudor y su sangre amasaron el grande edificio de nuestra civilización y nuestra felicidad actual.

     

    Sirvan estas cortas líneas como una ofrenda de gratitud y de admiración, sirvan para sacarlos del olvido, y ojalá sirvan también de humilde pedestal a ricos y grandiosos monumentos que se eleven en su honor a las regiones de la gloria.

     

    Los datos históricos que aquí se narran fueron escogidos cuidadosamente y tomados de fuentes seguras, de preferencia de las fuentes primitivas, que procuré citar, lo que para algunos será de más gusto y sabor.

     

    En la SEGUNDA PARTE daré también algunas noticias interesantes e instructivas relativas a nuestro pueblo en el siglo XX en que vivimos, que he tomado de la tradición o del conocimiento personal.

     

    Querido lector: espero que esta lectura te sea grata y te haga bien. Con eso estoy satisfecho.

     

     

    Antonio de Alba

     

    Chapala, marzo de 1954.

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