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    Javier Raygoza Munguía
    Director del semanario PÁGINA Que sí se lee!
    de la Ribera de Chapala


    Un Encuentro con...

     

     

     

    El Señor Cura Don Raúl Navarro Ramos 

     

     

     

    Por el Prof. Ricardo Vidrio Oliva/PÁGINA Que sí se lee!

     

     

     

     

    (Cuarta Parte)

     

    Para mantener y acrecentar el entusiasmo de los numerosos alumnos y al mismo tiempo promover un estilo de vida sana, el Sr. Cura pensó que era necesario fomentar el deporte. Existía un terreno barrancoso y convertido en basurero anexo al Panteón Municipal y se presento el Sr. Cura Raúl ante la Comunidad Agraria solicitando le cedieran la parcela para beneficiar a los niños de la banda. El propósito que les manifestó, fue el de crear una zona deportiva a lo cual accedieron los ejidatarios, quienes generosamente cedieron la parcela siendo Presidente Roque Beltrán y secretario Manuel Morales, el que en ese entonces también era cantor de la Parroquia. Este acuerdo quedó debidamente asentado en los libros de la comunidad. Con este hecho se reforzaron las bardas del Panteón, se eliminaron los malos olores, el foco de infección y se creó una zona recreativa.

     

     

     

     

    De inmediato se tomaron los acuerdos para acondicionar el terreno de tal suerte que, con verdadera valentía y entusiasmo, se procedió a dedicarle un tiempo diariamente a la limpieza del terreno que estuvo a cargo de los mismos niños de la Banda, quienes se levantaban a las 5 de la mañana para realizar esta labor con la supervisión y colaboración del Sr. Cura y Maestro Navarro. Con palas y cazangas se inició limpiando de yerbas y huizacheras la parte más plana. Posteriormente Don Ruperto Ríos, quien era albañil, construyó dos sencillas casitas que hospedarían a quienes habían de cuidar el terreno. Sin embargo había que resolver el problema de la barranca.

     

    El sacerdote sintió que la Providencia le daba la oportunidad de resolver el problema cuando, estando en construcción la nueva carretera Guadalajara-Chapala, promovida por el Lic. González Gallo, quien fincó a orillas del lago su casa de descanso, tuvo oportunidad de hacer contacto con él cuando llevaba a Santa Cruz de la Soledad a sus hijos Jesús, Federico y Fernando. En esa ocasión intercedió Doña Paz su esposa quien logró que se facilitara la maquinaria y al operador a quien le decían El Yuca, que estaba casado con una de las Chávez de esta población. Él se dedicó durante tres meses a rebajar la mayor parte de la loma que se encontraba dentro del terreno y se logró emparejarlo en su totalidad teniendo una extensión de cuatro hectáreas y en donde se proyectó una Unidad Habitacional que comprendía numerosas casas habitación, escuela, dispensario médico, iglesia y cancha de juego. Para el agua, la luz y el drenaje ya se tenía una planeación que estaba dentro del proyecto que realizó el Ing. Don Javier Orendáin y que lamentablemente no pudo realizarse por diversas circunstancias entre las que se cuenta la partida del Sr. Cura.

     

    En este mismo terreno, al cual se le denominó “La Granja Niños Héroes” se construyó el Asilo de Ancianos. Esta gran obra inició en una pequeña vecindad por la calle Degollado en ocho sencillos departamentos donde se albergaban aproximadamente diez ancianos. Esta obra, junto con la atención a los presos, la realizaba la Conferencia de San Vicente de Paúl que encabezaba la Señorita Teodora Alcántar auxiliada por las integrantes de la Asociación Católica y la Conferencia del Refugio, por las Señoras Agripina Ortega y su mamá Vicentita. La obra también fue apoyada por la Colonia Norteamericana entre los que se contaba la Señora Ratey, quien mostró mucho entusiasmo y formó el Club de Tejedoras que dos veces al año hacia una exposición muy atractiva de sus trabajos artesanales, que se vendían a buen precio para sostenimiento del Asilo.

     

    Posteriormente, contando con el terreno de la Granja Niños Héroes, se les propuso construirlo en una forma más amplia y funcional. Se contactó al joven Ingeniero Alberto García, esposo de Marcela Anaya hija de Ramiro Anaya, quien lo proyectó en una forma sencilla, económica y funcional en donde se encuentra actualmente. Cuenta con Capilla y patio de descanso. De ahí se obtuvo del Ayuntamiento un terreno en el Panteón Municipal con sección exclusiva y gratuita a favor del Asilo. A la fecha es manejado por un Patronato de norteamericanos y mexicanos. El terreno del Asilo ya está cedido con bases sólidas por la Comunidad Agraria en propiedad.

     

    De igual manera se ha legalizado el Campo Deportivo a favor de la población y a cargo de Luis Basulto, quien lo administra con entusiasmo. Cuenta con aproximadamente setecientos metros cuadrados con sencillas instalaciones que utiliza principalmente el Club Chapala y mediante acuerdos se presta a otros equipos. Este centro ha sido semillero muy apreciable de deportistas y una forma de retirar a los jovenes de caminos negativos.

     

    Con la Banda Infantil se pudo impulsar un movimiento evangelizador dentro y fuera del Estado y dio al Padre Raúl la oportunidad de este Apostolado con los numerosos contratos. Fueron muchas y profundas aventuras como las de Huitzila, Cajititlán, Tecalitlán, Cuyutlán a orillas del mar, Magdalena, las numerosas peregrinaciones a la Ciudad de México, San Juan de Los Lagos, Tototlán etc. en donde la banda imprimió gran colorido a las Fiestas Patronales que se celebraban con fervor y entusiasmo.

     

    Fue también esta obra de la banda una oportunidad para la reconstrucción del Templo de Lourdes con el apoyo del pueblo y numerosos bienhechores.

     

    También fue notable en ese tiempo, la organización de Bandas de Guerra de gran calidad, y especial mención merece el Coro Infantil al cuidado del competente Maestro José Hernández, quien fue miembro de la primitiva Banda Infantil y después alumno de la Escuela Diocesana. Bajo su dirección el coro tuvo una gran época llegando a obtener el primer lugar entre los Coros Infantiles del Estado. Fue estímulo para que Jorge López promoviera posteriormente el Coro Voces de Chapala que tuvo época destacada y para el movimiento de la defensa del lago fue siempre muy importante.

     

    El Señor Cura de Alba después de 25 años de estancia fue trasladado como canónigo a San Juan de Los Lagos. Al Padre Raúl le tocó organizar sus bodas de plata con una muy buena respuesta por parte de la Parroquia, previa a la semana sacerdotal que él mismo pidió y en la que promovió su salida. Con su partida el Padre Raúl tenía la seguridad de que llegaría un nuevo Párroco, pero sorpresivamente el Sr. Garibi dispuso que él mismo, no obstante su edad e inexperiencia, fuera el sucesor. Y así fue como recibió la gran responsabilidad de ser coordinador de casi todos los párrocos y sacerdotes de la Ribera, ya que fue nombrado Vicario Foráneo, convirtiéndose en el Párroco más joven de ese tiempo puesto que, tanto para este cargo, como para ser Obispo, siempre se señalaban candidatos de edad y de experiencia.

     

    Le entregó la Parroquia, a nombre del Sr. Garibi, el Señor Cura de Jocotepec Don José Sánchez, hombre de experiencia, quien lo animó, apoyó y orientó para asumir esta responsabilidad.

     

    Contando con el valioso recurso de la banda, tuvo el apoyo del pueblo con el que ya se había identificado y contaba también con el grupo de colonos de Chapala que entonces eran bastante numeroso. Estos bienhechores de buena voluntad, sobre todo en las vacaciones, formaban una familia con la población y existía una relación de amistad en festivales y convivencias. Entre estas familias se encontraban los Capetillo, los González Luna, los Orendáin, los Trutier, los Brown etc. quienes generalmente le brindaron un apoyo muy marcado al nuevo Sr. Cura, ya que mucha gente del pueblo trabajaba con ellos. Por su parte las Autoridades Civiles siempre se mostraron abiertas, de la misma manera que los maestros de las escuelas, quienes siempre celebraban su fin de cursos con misas de Acción de Gracias que revestían solemnidad y colorido.

     

    Las Fiestas Patronales siempre tenían muy buena respuesta y sobre todo con el apoyo de una gran mujer; la Señora Natalia Gómez de Cuevas, quien por su sencillez, simpatía y generosidad, ayudó mucho, ya que por ser dueña del entonces mejor salón de fiestas, que era el Beer Garden, tenía contacto con visitantes y colonos y como sus familiares en gran parte ocupaban puestos públicos, prestaron con bastante generosidad su apoyo valiosísimo.

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