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    Javier Raygoza Munguía
    Director del semanario PÁGINA Que sí se lee!
    de la Ribera de Chapala

    Un Encuentro con...

     

     

     

    El Señor Cura Don Raúl Navarro Ramos 

     

     

     

    Por el Prof. Ricardo Vidrio Oliva / PÁGINA Que sí se lee!

     

     

     

     


    Quinta parte

     

     

     

     

    Siempre significaron un importantísimo apoyo, tanto para el arreglo de los carros alegóricos como para el ornato de las calles, la Señorita Teodora Alcántar, Margarita Ortega, María Ríos y los esposos Márquez Antolín, así como las distintas Asociaciones.

     

    En la obra de la renovación del Templo y la construcción de los colegios, los Torres, Juan García y la Familia Fernández fueron elementos muy valiosos.

     

    Con el propósito de que los niños más pobres no se fueran a la escuela sin desayunar, se establecieron los sencillos pero funcionales desayunos anexos al Atrio Parroquial en los que se distribuían 50 raciones. Estos eran atendidos edificantemente por la Señora Chuy Castellanos y su hija María Fonseca a quienes el Señor Cura guarda profunda gratitud puesto que a él lo atendieron caritativamente. Muy importante también el servicio que durante largos años prestó Mary Castellanos, por su sencillez, piedad y pureza de costumbres que fue muy apreciada.

     

    En el Catecismo y arreglo de la Notaría fueron de intenso apostolado la Señora Agripina y su mamá Vicentita así como el apoyo de Jesús Aguirre en el Movimiento Familiar Cristiano. Las Primeras Comuniones y clases de Religión que se impartían diariamente para todos los niños de las escuelas que querían asistir, de una a dos de la tarde, era atendido por la Señorita Paulita Real con su larga experiencia y de manera competente.

     

    En este marco favorable en el que la cultura de la población se superó rápidamente en los niveles de Primaria, Secundaria y con proyección a Preparatoria, la Academia fue un semillero fecundo de vocaciones profesionales, y para la Banda de Música un cimiento muy fuerte para que la formación de los alumnos continuara de manera integral. Tanto la Academia como los colegios pudieron obtener un apoyo para su sostenimiento y para la construcción de los edificios, debido a que surgieron bienhechores como los Señores Aguilar entre otros. La compra del terreno para la construcción de los colegios fue facilitada por los dueños que lo dieron en abonos y así se pudieron adquirir cinco mil metros cuadrados. De esta manera fue posible la construcción de la Escuela Primaria, la Academia Comercial, el Kinder y la casa del Capellán que estaba a cargo del P. Gregorio Moreno. En la misma Academia se integraron las escuelas de corte y cocina para la formación de la mujer las cuales reportaron mucho bien a la población. Dentro de este ámbito educativo destaca en forma notable la personalidad de la Reverenda Madre Felicitas Zaragoza quien merece la profunda gratitud de Chapala, Ixtlahuacán de los Membrillos y Buena Vista, puesto que a numerosos alumnos les dio facilidades para superarse. Su espíritu de profunda humildad, pobreza y entrega mereció el apoyo de competentes maestros que venían de Guadalajara. Las fiestas de fin de cursos en el Cine Edén, que era facilitado por la familia Enciso, se revestían de importante solemnidad.

     

    En el Barrio se San Miguel, el más populoso al pie del cerrito del mismo nombre, se promovió junto con el templo dedicado a San Francisco, un dispensario médico atendido con esmero y desinterés por los doctores Román Cuervito y José de Jesús Ramírez.

     

    A este cerrito que guarda el reconocimiento de la historia de Chapala, sin duda hace alusión el Señor Cura Don Antonio de Alba en su libro que escribió con mucho cariño y afecto patrocinado en su edición por el Banco Internacional de Jalisco hoy llamado Banco del Bajío. El mismo señor Cura promovió en la cumbre una pequeña ermita que sirve de base a unas Cruz que conforme a la tradición existía como la primitiva ermita donde permanecía en oración y penitencia el Fraile Franciscano que se creyó fue el fundador de Chapala en 1538: Fray Miguel de Bolonia de gran mérito. Consejero espiritual de los indígenas, subían a llevarle de comer cuando el sonaba una campanita. Acompañó a Fray Antonio de Segovia para aplacar a los indios del Cerro del Mixtón frente a Juchipila, que quiere decir Nido de Gatos. Él se quedó en Juchipila en 1540 para luego participar en la fundación de Zapopan y posteriormente en Guadalajara.

     

    Fray Miguel de Bolonia fue quien llevó la Virgen de San Juan de los Lagos a esta población del mismo nombre. Se cree que murió en Chapala y sus restos colocados a un lado del Altar Mayor donde el Señor Cura de Alba colocó una placa conmemorativa. Otra placa se dedicó al Señor Cura Orozco. Este Benemérito Párroco, de profunda espiritualidad, estuvo de 1925 a 1938 y era tío carnal de Doña Soledad Orozco esposa de Don Manuel Ávila Camacho quien, dicho sea de paso, fuera uno de los Presidentes más ejemplares que gobernó la república ya que lo hizo con gran tino, serenidad y honradez. Fue un administrador que mantuvo la República en aceptable tranquilidad sin ostentación y con relaciones cordiales con la Iglesia como ninguno. Guardó señalada amistad y aprecio con el Lic. J. Jesús González Gallo amén de la gran amistad que existía entre Doña Soledad y Doña Paz Gortazar. Sin duda que este fue el principal factor para que el Lic. González Gallo obtuviera del Gobierno Federal mejoras incomparables a favor de Jalisco, tales como la ampliación de las calles en Guadalajara, la carretera a Chapala, la Avenida Ávila Camacho y la carretera de Yahualica.

     

     

     

    BODAS DE PLATA SACERDOTALES

     

    El 24 de abril de 1968 se celebraron sus Bodas de Plata Sacerdotales en un evento que seguramente será inolvidable para el Señor Cura Raúl. El Señor Cura Ramón Barba, quien fue el alma de este impresionante acto, le pidió que solicitara 15 días de vacaciones para obrar con libertad y sorpresa. En un acontecimiento en el que, para el Señor Cura Raúl, desaparece el hombre y resplandece Cristo, se tuvo una respuesta inusitada no sólo de Chapala, sino de lo que fuera el Decanato compuesto por las Parroquias de Ajijic que estaba a cargo del Señor Cura barba, de Ixtlahuacán de los Membrillos a cargo del Señor Cura Pablito Cedillo, las Capellanías de San Juan Tecomatlán, San Nicolás; San Juan Cosalá, Parroquia de Jocotepec, Capellanías de San Cristóbal y San Pedro, de los Capellanes de San Luís Soyatlán y Huejotitán. Toda esta área que abarcaba el Decanato fue magistralmente coordinada y con ardiente caridad sacerdotal por el P. Barba con el apoyo del P. Decano Don Pedro Ramírez.

     

     

     

    EL PROBLEMA DE LA ALARMANTE DESECACIÓN DEL LAGO

     

    Quienes lo vieron y vivieron dan testimonio de este atentado desecatorio y sus graves consecuencias.

     

    Desde 1940 se detectó el descenso notable del Lago, cuya alimentación se debe casi totalmente al Río Lerma que nace en Almoloya a 22 kilómetros de la Basílica de Guadalupe en México D. F.

     

    Para resolver la falta de agua de la Ciudad de México se desvió un notable caudal del Río Lerma por lo cual la aportación de agua al Lago se redujo de manera sensible. Posteriormente las Presas de Solís y Yuridia en los Estados de México y Guanajuato, de notable magnitud, hicieron palpar la consigna de desecar el lago. En el trayecto de todo el Lerma se realizaron numerosas desviaciones para formar presas de distintas dimensiones y se practicó la extracción con bombas de riego mediante una canalización improvisada para el abastecimiento de las zonas agrícolas con el consiguiente y grave desperdicio. Numerosos campesinos, aún en Jalisco, impedían el crecimiento del Lago y promovían la desecación en Ocotlán, La Ciénega, Jamay, Tizapán y otros. Esta marcada y sucia intención desecatoria, hizo que se promoviera la construcción de un bordo entre Petatán, Jamay y las Tortugas que aún se conserva. Como consecuencia de estos acontecimientos en el sistema hidráulico del Estado de Jalisco desaparecieron el imponente Salto de Juanacatlán y las presas de Puente Grande y Colimilla entre otras. No se hicieron esperar los funestos apagones en la región durante casi 2 años creando una situación caótica por la suspensión casi total del servicio de agua a las fábricas, talleres y servicios, así como la garantía de la seguridad puesto que desde las 8 de la noche todo quedaba oscuro y desierto. Muchas industrias emigraron y otras que estaban por instalarse desertaron.

     

     

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